Todo es según el color el color del cristal con que se mire: El uso de lo políticamente correcto para afianzar lo políticamente incorrecto

Avalemos en machismo con la defensa de los animales, o con la defensa de la libertad religiosa o con la defensa de los arcoíris de algodón, total, bien empleada cualquier excusa funciona.

El mundo en que vivimos está lleno de matices, sin embargo, cada vez más nos amordaza la autocensura de lo “políticamente correcto” pero claro el matiz de lo “políticamente correcto” se ve permeado por la ideología del que pasa sus pensamientos por el tamiz, haciendo que hoy en día en medio del ruido infernal de las redes sociales resulte muy difícil, sino imposible, expresar una idea con claridad.

Esto es particularmente cierto cuando se trata de defender a la minoría a la que pertenezco, es decir el objeto de discriminación más grande del mundo, SOY MUJER, ahora bien, quiero apuntar en principio mi desacuerdo con la denominación de minoría discriminada, es decir, hoy en día, ciertamente las mujeres somos discriminadas en mayor o menor medida en todas las culturas, esto es un hecho irrebatible avalado por las estadísticas* pero lo de minoría, es completamente absurdo somos la mitad de la población y punto. Más sin embargo, tenemos que vivir justificándonos cada vez que alcanzamos un puesto de poder, si una mujer con poder expresa sus emociones es una loca y está de psiquiátrico, como se ha dicho de Cristina Fernández de Kirchner (Ex presidenta argentina) y si no las expresa es una arpía fría y calculadora, como se dice de Hillary Clinton (Candidata demócrata a presidente de los Estados Unidos) Y más complicado aún resulta cuando por cualquier motivo nos toca confrontar a un caballero, corremos el riesgo permanente de ser juzgadas no, por lo que hacemos o decimos en nuestro desempeño profesional, sino por lo que somos: MUJERES y como vestimos o expresamos esa femineidad.

Un ejemplo claro es la siguiente anécdota: Hace algunas semanas me enfrasqué en una acalorada discusión por twitter con los partidarios (Hombres y mujeres) de un político que al ser cuestionado incisivamente por una mujer periodista respondió aludiendo a la ropa que ella llevaba: “Bonito abrigo de pieles”, le dijo, con lo cual desvió la atención de las preguntas y además logró el linchamiento en redes sociales de la periodista en función de su indumentaria.

Lo curioso del asunto es que entre el grupo de periodistas y fotógrafos que colmaban el lugar había más de uno con una cazadora de piel y no tan sólo las vacas de las que salieron esas cazadoras no fueron defendidas, sino que cuándo llamé la atención sobre este hecho recibí un aluvión de críticas exponiendo que “No es lo mismo” una cazadora de cuero que un abrigo de chinchilla (nombre guay para llamar a un conejo del que hacemos abrigos) y me pregunto ¿Por qué? Me dieron multitud de argumentos: “ la vaca se come”, pues la chinchilla también es un conejo, “la vaca es criada para nuestro consumo”, igual que el conejo, “la chinchilla sufre mucho cuando la matan”, yo no veo que los matadero de ganado bovino sean un spa, no obstante, al parecer para los ecologistas y para los correligionarios del político en cuestión, no se trató de un claro intento de discriminar a la periodista por su género haciendo alusión a su vestimenta sino la más pura defensa de los animales… Y semanas después yo me sigo preguntando ¿Por qué nuestro avezado político no cuestiona también a los periodistas y fotógrafos con cazadoras de cuero?, ¿Usarán nuestro político o sus compañeros de partido artículos** de piel?

Para que vean que lo políticamente correcto se puede usar para defender lo políticamente incorrecto, todo es según el color del cristal con que se mire.

 

*Estadísticas de ingreso per cápita, acceso a posiciones de poder y toma de decisión dentro de las sociedades, autonomía de decisión sobre el propio cuerpo y la salud, autonomía de decisión en función de la convivencia social, etc.

**Cazadoras, carteras, cinturones, zapatos…